Captagón

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Por: Miguel A. Jaimes N.

El Captagón es una nueva droga y su utilización por parte de los grupos de terroristas que operan en el Golfo Pérsico derrumba el precio del petróleo. Estos destructores de los precios del crudo necesitan de verdaderos terroristas a los cuales tildan de combatientes para que sus violentas acciones militares mantengan el precio del crudo en sus niveles más bajos. Por eso los asesinatos en masas y las masacres de niños ocurridas en las vísperas de un invierno que no cesará tan fácil —noviembre del año 2015— en la República Siria, donde tras arrodillar a más de 200 niños descamisados fueron sacrificados a metralla por parte de los miembros del conocido Estado Islámico, todo esto es sin dudas cuestión de drogadictos.

Mercenarios en extremo dopados, drogados, consumidores que no sienten dolor ni arrepentimiento, al contrario, se afirman eufóricos al hacer sus matanzas. No hay calificativos para describirlos en sus baja acciones ruines y más que asustadizas. En sus pesadillas los mercenarios del ISIS drogan sus temores y fusilan de espaldas para no mirar los ojos de miles de inocentes que pasan por las balas Made in EE.UU.

Mientras, hacen creer al mundo que sus inspiraciones de guerras están inculcadas en las sagradas escrituras del Corán, pero resulta que estos terroristas son una piara de drogadictos. Por eso todas estas acciones traerán consecuencias y serán muy duras.

Esta brutal delincuencia organizada es mantenida primeramente por los altos jerarcas del gobierno de Arabia Saudita, quienes a través de la corporación japonesa de vehículos Toyota les han enviado cientos de camionetas todo terreno. Lanzan en paracaídas armas potentes y un torrencial aguacero de municiones cae desde los cielos.

Pero desde los satélites rusos han podido detallarse interminables filas de gandolas robándose petróleo desde Irak y Siria para ser negociado por otro de los socios del estado Islámico: el gobierno de Turquía quienes han establecido una red de ventas hacia 40 países incluyendo Francia y el resto de Europa.

Estos “valientes” no se inspiran en Alá ni en el Corán, su iluminación está en el consumo de una droga muy fuerte. Este alucinógeno comienza a conocerse con el nombre de CAPTAGÓN. Los “valerosos” integrantes de esta basura mundial calificada de Estado Islámico se drogan, es decir son consumidores de drogas, son toxicómanos.

Mientras las Fuerzas Armadas del Estado Árabe Sirio siguen tras la captura de vehículos inundados de estas nuevas drogas, hasta gandolas repletas con toneladas de estas tabletas.

Ahora, ¿pero qué es el CAPTAGÓN? El Captagón es anfetamina pura. Creada en 1963 para evitar problemas de comunicación y narcolepsia entre pacientes. Pero ahora, mezclada con otras drogas como el hachís es el coctel de la euforia e insensibilidad frente al dolor. Esté alucinógeno forma parte de la ración alimenticia básica de los yihadistas, y una vez trasformados en seres insensibles y sin tomar en cuenta el sufrimiento por los demás, actúan hasta cometer las peores atrocidades.

¿Quiénes las fabrican? Bélgica e Israel, únicos países que utilizan fenetilina en cantidades gigantescas. Ósea que los fieles religiosos yihadistas son falsos, es decir sus intenciones de un califato son falsas, detrás de ellos lo que existe verdaderamente es arrodillar los precios del crudo inundando mercados y haciendo inmensas colocaciones con sus ganancias. El estado islámico es una mega corporación. Sus estrategias son la búsqueda de placeres inmediatos por eso a nivel mundial la principal fuente de su reclutamiento esta en la delincuencia de poca monta y de la proveniente de cárceles.

Pero, ¿de dónde viene el Captagón? En el 2011 fue fabricado por la OTAN en Bulgaria, y ahora es reproducido en todo el Medio Oriente, (Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Omán, Catar, Siria, Sudán, Yemen, los territorios palestinos (Franja de Gaza y parte de Cisjordania), y Turquía, más Chipre, Egipto e Irán). Incluso los terroristas mantienen laboratorios clandestinos dentro de territorio sirio.

La ONU que todo lo advierte pero nada hace, a menos que sea derrocar gobiernos legítimos, ha declarado a través de su Oficina contra Drogas y Crimen que pastillas de CAPTAGÓN son negociadas en las calles de Jeddah, Manma y Doha, todas ubicadas en los países de las Petromonarquías. Apenas con unas monedas saudíes (riyals) se drogan quienes seguirán el ejemplo de sus reyes, príncipes y emires.

Han convertido la guerra en toda esta región en un negocio y con esto van sacrificado miles de vidas para lograr un decrecimiento en los precios internacionales del petróleo.

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